¿Vale la pena que mi hijo aprenda a programar? Lo que dicen los datos y el mercado colombiano
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¿Vale la pena que mi hijo aprenda a programar? Lo que dicen los datos y el mercado colombiano

Si la inteligencia artificial ya escribe código, ¿tiene sentido enseñarle a programar a un niño? Los datos del Foro Económico Mundial y la brecha de 85.000 profesionales TI que hoy tiene Colombia dan una respuesta menos obvia de lo que parece.

Por Equipo AKUMAYA · 6 min de lectura · Actualizado el

Es la objeción que más nos hacen los papás desde que existe ChatGPT: "si la inteligencia artificial ya escribe código, ¿para qué le enseño a programar a mi hijo?"

Es una pregunta legítima y merece una respuesta con datos, no con entusiasmo de folleto. Vamos a mirar tres cosas: qué proyecta la evidencia global, qué está pasando concretamente en el mercado colombiano, y qué significa todo eso para un niño de 8 años que hoy está en tercero de primaria.

Adelantamos la conclusión, que es menos obvia de lo que parece: el argumento fuerte no es que tu hijo vaya a ser programador.

Qué proyecta el Foro Económico Mundial

El Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial —publicado en enero de 2025, con datos de más de 1.000 empleadores que representan 14 millones de trabajadores en 55 economías— proyecta el panorama laboral hacia 2030:

IndicadorProyección a 2030
Empleos nuevos creados170 millones
Empleos desplazados92 millones
Saldo neto+78 millones
Porcentaje de empleos afectados por la disrupción22%
Trabajadores que necesitarán reconvertir sus habilidades39% (unos 460 millones)

El dato que más nos llama la atención no es ninguno de esos: es que el 63% de los empleadores señala la brecha de habilidades como su principal barrera. No les falta demanda; les falta gente preparada.

La sorpresa: la mayoría de las habilidades más valiosas son humanas

Si uno lee la lista de competencias que más crecen esperando encontrar solo tecnología, se lleva una sorpresa. Sí aparecen inteligencia artificial, big data y ciberseguridad como las de crecimiento más rápido. Pero conviviendo con ellas:

  • Pensamiento analítico
  • Pensamiento creativo
  • Resiliencia, flexibilidad y agilidad
  • Curiosidad y aprendizaje continuo
  • Liderazgo e influencia social
  • Empatía y escucha activa

Esto importa mucho para responder la pregunta del título, y volveremos sobre ello.

Qué está pasando en Colombia

Aquí es donde la conversación se vuelve concreta, porque una cosa son 170 millones de empleos globales y otra el mercado en el que tu hijo va a buscar trabajo.

En diciembre de 2025, el Ministerio TIC y FEDESOFT publicaron un estudio nacional de brecha de talento digital 2025–2030. Los hallazgos:

  • El mercado demanda 85.000 profesionales digitales que Colombia hoy no tiene.
  • En 2024 el país graduó 3.537 especialistas, 937 magísteres y apenas 16 doctores en áreas estratégicas de tecnología. La distancia entre esas dos cifras es el problema.
  • Los perfiles más difíciles de llenar: big data y analítica, inteligencia artificial, computación en la nube, ciberseguridad, DevOps y desarrollo full stack.
  • Solo el 25,4% del talento TI empleado son mujeres — una brecha que, dicho sea de paso, se decide mucho antes de la universidad.

Según la cobertura de prensa del estudio, el déficit acumulado podría superar las 490.000 vacantes al final de la década.

Lo que eso significa en salarios

La escasez se traduce en precio. Para dimensionarlo, el salario mínimo en Colombia para 2026 es de $1.750.905:

NivelRango mensual reportado
Desarrollador junior$1,5 a $2,5 millones
Nivel medio$3,5 a $5,5 millones
SeniorDesde $7 millones, con casos por encima de $15 millones
Perfiles senior especializadosHasta $23 millones según la Guía Salarial Tecnología 2026 de Michael Page

Son cifras de portales de empleo y firmas de reclutamiento, así que tómalas como orden de magnitud y no como promesa. Aun así el punto se sostiene: un desarrollador de nivel medio gana dos o tres veces el salario mínimo, y los perfiles escasos bastante más.

Volvamos a la objeción: ¿y si la IA reemplaza a los programadores?

Ahora sí, con los datos sobre la mesa, la respuesta honesta.

Es verdad que la IA cambió el oficio. Escribir código línea por línea es hoy menos valioso que hace cinco años, y quien diga lo contrario no está mirando. Si el plan es "que mi hijo memorice sintaxis para conseguir empleo", ese plan efectivamente envejeció mal.

Pero eso nunca fue lo que enseña la programación. Lo que un niño practica cuando programa es descomponer un problema grande en partes manejables, detectar por qué algo falla, probar una hipótesis, corregir y volver a intentar. Programar es, sobre todo, una forma estructurada de pensar y una tolerancia entrenada a la frustración. Nada de eso lo automatiza un modelo de lenguaje: es justo lo que necesitas para dirigir uno.

Fíjate además en la lista de habilidades del Foro Económico Mundial: pensamiento analítico, creatividad, resiliencia, curiosidad. Un niño que pasa un año construyendo un videojuego que no le funciona a la primera está entrenando exactamente esas cuatro.

Y hay un argumento adicional, quizá el más importante: la alfabetización tecnológica ya no es una especialización, es una base. El estudio del MinTIC no encontró la brecha solo en el sector TI, sino también en salud, educación, agroindustria, logística, manufactura y servicios financieros. Tu hijo no tiene que ser desarrollador para necesitar entender cómo funciona un sistema, qué es un dato y por qué un algoritmo se equivoca. Va a necesitarlo si termina en medicina, en derecho o en una finca.

Entonces, ¿qué hago con un niño de 8 años?

No inscribirlo a un bootcamp. La respuesta razonable es más tranquila:

7 a 9 años — jugar a crear. Programación por bloques (Scratch), diseño 3D, robótica sencilla. El objetivo no es que aprenda un lenguaje, es que descubra que el software es algo que se hace, no solo algo que se consume. Esa distinción cambia su relación con la tecnología para siempre.

10 a 12 años — proyectos con resultado visible. Videojuegos, animaciones, cosas que pueda mostrar. Aquí aparece la motivación real: alguien más usa lo que hicieron. Buen momento para pasar de bloques a código de verdad.

13 años en adelante — profundizar en lo que le interese. Python, desarrollo web, inteligencia artificial. A esta edad ya puede construir cosas genuinamente útiles, y conviene que empiece a entender también el lado crítico: privacidad, sesgos, cómo se financia lo que usa gratis.

En los tres tramos hay algo que pesa más que el temario: la constancia. Un niño que sostiene un proyecto tres meses aprende más que uno que prueba seis cursos en un año.

Lo que sí podemos prometerte y lo que no

No podemos prometerte que tu hijo vaya a tener un empleo bien pagado por aprender a programar de niño. Faltan diez o quince años y nadie sabe cómo se verá ese mercado.

Lo que sí muestran los datos es más modesto y más sólido: la demanda de perfiles tecnológicos en Colombia supera con claridad a la oferta, la brecha se está ampliando, y las habilidades que el mercado global valora —pensar de forma analítica, crear, persistir cuando algo falla— son precisamente las que se entrenan construyendo cosas.

Empezar temprano no garantiza un resultado. Pero llegar a los 17 años sin haber creado nunca nada con tecnología sí cierra puertas, y esas puertas cada vez son más.

Fuentes


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